La melatonina, una molécula versátil, es sintetizada por la glándula pineal, pero también por otros órganos, como el tracto gastrointestinal, la retina, el timo, la médula ósea y por los leucocitos.
Además de desempeñar un papel importante en diversas funciones del organismo, como la regulación del sueño y del ritmo circadiano, la melatonina también presenta funciones inmunorreguladoras, de eliminación de radicales libres y antioxidantes. Debido a estas últimas características, la melatonina también se ha revelado eficaz para combatir las infecciones víricas en diversos estudios experimentales con animales e in vitro.
Estos datos sugieren un posible potencial terapéutico de la melatonina en los trastornos humanos inducidos por virus.