La melatonina es una neurohormona producida por la glándula pineal que regula el sueño y las funciones circadianas. La melatonina también regula los procesos inflamatorios e inmunitarios actuando como activador e inhibidor de estas respuestas.
La melatonina demuestra efectos endocrinos, pero también paracrinos y autocrinos en el compartimento leucocitario: por un lado, los leucocitos responden a la melatonina de forma circadiana; por otro, los leucocitos son capaces de sintetizar melatonina por sí mismos.
Con sus efectos endocrinos y paracrinos, la melatonina modula diferencialmente las enzimas proinflamatorias, controla la producción de mediadores inflamatorios como las citocinas y los leucotrienos y regula la vida útil de los leucocitos interfiriendo en los procesos apoptóticos. Además, su potente capacidad antioxidante permite eliminar el estrés oxidativo en los tejidos inflamados.
La interesante sincronización de los efectos pro y antiinflamatorios, como los que afectan a la actividad de la lipoxigenasa, sugiere que la melatonina podría promover las fases tempranas de la inflamación, por un lado, y contribuir a su atenuación, por otro, con el fin de evitar las complicaciones de la inflamación crónica. Esta revisión pretende ofrecer una visión global de las distintas vías inflamatorias reguladas por esta hormona pleiotrópica.