El sistema inmunitario está diseñado para contrarrestar amenazas impredecibles, pero depende de ciclos de actividad predecibles para funcionar correctamente. Los ritmos diarios de la función inmunitaria son un campo de estudio en expansión, y muchos de ellos tienen su origen en un mecanismo de cronometraje de base genética conocido como reloj circadiano. El reto es cómo aprovechar estos ritmos biológicos para mejorar las intervenciones médicas. En este artículo se revisa la bibliografía reciente que documenta cómo los relojes circadianos organizan las actividades inmunitarias innatas y adaptativas fundamentales, las consecuencias inmunológicas del ritmo circadiano y las alteraciones del sueño, así como las lagunas de conocimiento que persisten en este campo. A continuación, examinamos las pruebas que relacionan los ritmos circadianos con la vacunación, una importante realización clínica de la función inmunitaria. Por último, analizamos los pasos prácticos para trasladar la inmunidad circadiana a la cabecera del paciente.