Varios estudios novedosos con animales han demostrado que la programación metabólica intrauterina puede modificarse en caso de reducción de la síntesis de melatonina durante el embarazo, lo que provoca intolerancia a la glucosa y resistencia a la insulina en la descendencia. Por tanto, se postula que las trabajadoras nocturnas durante el embarazo pueden exponer a la descendencia a amenazas no deseadas para su salud.
Esto puede explicarse por el hecho de que la melatonina es esencial para regular el metabolismo energético y puede influir en la actividad reproductora. Además, el desajuste circadiano causado por el trabajo por turnos afecta a la fertilidad y al feto, aumentando el riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro y bajo peso al nacer, fenómenos observados en las trabajadoras nocturnas. Así pues, nuestra hipótesis es que la supresión de melatonina inducida por la luz como consecuencia del trabajo nocturno puede alterar la programación metabólica intrauterina en las mujeres embarazadas, lo que podría dar lugar a trastornos metabólicos en su descendencia.