Secretada por la glándula pineal para regular el ritmo circadiano, la melatonina es un potente antioxidante que se ha utilizado para combatir el estrés oxidativo en el sistema nervioso central.
Se ha demostrado que las terapias basadas en la melatonina tienen efectos neuroprotectores en el contexto del ictus isquémico al mitigar la neuroinflamación y acelerar la restauración del tejido cerebral. El tratamiento con melatonina incluye la inyección de melatonina exógena, el injerto de glándula pineal y la terapia con células madre mediada por melatonina.
Esta revisión analizará los estudios preclínicos y clínicos actuales que investigan terapias basadas en la melatonina para tratar el ictus.