La alteración de la ritmicidad circadiana inducida por la exposición prolongada a la luz, la alteración de los patrones de sueño y el trabajo por turnos se asocia al desarrollo de obesidad y trastornos metabólicos relacionados, como la diabetes de tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.
La actividad del tejido adiposo blanco y marrón muestra ritmicidad circadiana, con variaciones diarias en la regulación de procesos metabólicos como la lipólisis, la captación de glucosa y lípidos y la secreción de adipoquinas. El papel del reloj circadiano en la regulación de la homeostasis energética ha despertado el interés por las estrategias relacionadas con el reloj para mitigar las alteraciones metabólicas asociadas a la diabetes de tipo 2, entre ellas la «resincronización» del metabolismo mediante la dieta o la selección de un momento concreto del día para potenciar el efecto de un tratamiento farmacológico o fisiológico. El ejercicio es una intervención eficaz para prevenir la resistencia a la insulina y la diabetes de tipo 2. Más allá de su efecto sobre el músculo esquelético, el entrenamiento también tiene un profundo efecto sobre el tejido adiposo. El tejido adiposo media en parte el efecto beneficioso del ejercicio sobre la glucosa y la homeostasis energética, a través de su función metabólica y endocrina.
Es probable que la interacción entre el tiempo zeitgeber y la dieta o el ejercicio influya en la respuesta metabólica del tejido adiposo y, por tanto, en el fenotipo de todo el cuerpo. Comprender el impacto de los sistemas de reloj circadiano en la fisiología humana y cómo se regula mediante el ejercicio de forma específica para cada tejido aportará nuevos conocimientos para el tratamiento de los trastornos metabólicos.