El embarazo está influido por el sistema circadiano («circa» o aproximadamente; diēm o día), que coordina la fisiología y el comportamiento con cambios diarios predecibles en el entorno, como los ciclos de luz/oscuridad.
Por ejemplo, la mayoría de las especies dan a luz en torno a una hora concreta del día. En los mamíferos, los ritmos circadianos están controlados por el marcapasos circadiano maestro, el núcleo supraquiasmático. Una forma clave en que el núcleo supraquiasmático coordina los ritmos circadianos en todo el cuerpo es regulando la producción de melatonina, la hormona que favorece el sueño. La concentración sérica de melatonina, que alcanza su máximo por la noche y se suprime durante el día, es uno de los mejores indicadores biológicos del ritmo circadiano. El desajuste circadiano provoca alteraciones maternas en la organización temporal de muchos procesos fisiológicos, incluida la síntesis de melatonina, y estas alteraciones del sistema circadiano se han relacionado con un mayor riesgo de complicaciones en el embarazo. Aquí, revisamos la evidencia de que la melatonina ayuda a regular los sistemas circadianos materno y fetal y el momento del nacimiento. Por último, analizamos el potencial de las estrategias terapéuticas basadas en la melatonina para aliviar los malos resultados del embarazo, como la preeclampsia y el parto prematuro.